Alimentando a las personas más vulnerables

Friday, May. 22, 2020
By Catholic Relief Services

 La pandemia del COVID-19 ha aumentado el riesgo de una crisis severa en áreas en las que ya muchos no cuentan con suficientes alimentos nutritivos. Como discípulos misioneros, estamos llamados a responder a las necesidades urgentes de aquellos que enfrentan hambre y desnutrición durante esta crisis global. Juntos podemos liderar el camino para prevenir y acabar con el hambre en el mundo, uniéndonos como comunidad para orar, aprender y actuar a favor de nuestra familia humana necesitada.

Todos los países del mundo están siendo afectados por el COVID-19 pero tus oraciones y apoyo generoso permiten a Catholic Relief Services responder a su impacto en las comunidades más vulnerables. La pandemia ha hecho aún más difícil para las familias en riesgo de hambre y desnutrición acceder a alimentos nutritivos y artículos de primera necesidad. En este momento crucial, implementar estrategias innovadoras ayuda a evitar la propagación del COVID-19, asegurando que las familias y las comunidades puedan seguir recibiendo el apoyo que necesitan para sobrevivir y prosperar.

Sudán del Sur

En el este de África, los enjambres de langostas del desierto que acaban con las cosechas, más el aumento en el número de casos de COVID-19, amenazan considerablemente el acceso de las comunidades a los alimentos. En gran parte de Sudán del Sur, el hambre y la falta de alimentos es una preocupación importante, particularmente en comunidades remotas y vulnerables. CRS, en asociación con la Oficina de Alimentos para la Paz, de USAID, y el Programa Mundial de Alimentos, ha estado trabajando para mejorar la seguridad alimentaria y ayudar a las comunidades a aumentar su capacidad de recuperación ante crisis tales como sequías, inundaciones y las provocadas por conflictos.

Incluso antes de que Sudán del Sur documentara su primer caso de COVID-19, en CRS ya estábamos ajustando nuestro trabajo para abordar los nuevos desafíos planteados por un posible brote en el país. “Catholic Relief Services está adaptando sus programas para evitar la propagación y reducir el riesgo de transmisión del COVID-19″, dice John O’Brien, representante de CRS en Sudán del Sur. “Hemos ajustado nuestras actividades de distribución para proteger al personal y a los participantes”.

Las nuevas medidas de seguridad incluyen el promover el lavado de manos, la comunicación de riesgos y el distanciamiento físico. La comida adicional distribuida a las familias les ayuda a ellas y a sus comunidades a afrentar la situación mientras que los viajes y reuniones públicas están suspendidos.

Guatemala

A medida que las escuelas cierran en todo Guatemala debido a las restricciones del COVID-19, miles de estudiantes ahora carecen de acceso a una nutrición básica pues dejan de recibir comida a través de los programas de distribución de alimentos escolares. Para abordar este problema, CRS está trabajando con el Ministerio de Educación de Guatemala para proporcionar raciones de arroz, maíz, aceite vegetal y frijoles a más de 50,000 estudiantes a través del proyecto McGovern-Dole Food for Education financiado por el USDA.

Normalmente, estos ingredientes se incorporan a las comidas preparadas en la escuela por los padres de familia y voluntarios de la comunidad. Darle estos alimentos a las familias para que se lleven a casa mientras las escuelas están cerradas ayudará a miles de niños que corren el riesgo de sufrir desnutrición crónica.

Durante la pandemia, a la hora de distribuir alimentos, las comunidades locales siguen las pautas de seguridad evitando que se formen grupos grandes de personas y manteniendo el distanciamiento físico en las filas. Además, comparten información sobre los protocolos de lavado de manos y desinfección. Todo esto ayuda a las comunidades a protegerse y a evitar la propagación del COVID-19.

Filipinas

En Filipinas, CRS está apoyando a personas con discapacidades y a trabajadores en la economía informal pues la cuarentena continúa afectando sus medios de vida y el acceso a los alimentos.

“Estamos enfocando nuestros esfuerzos en ayudar a las poblaciones más vulnerables que sufren la peor parte del encierro y están en mayor riesgo por la propagación del COVID-19”, dice Matthew McGarry, representante de CRS en Filipinas. “Más allá de los peligros de la enfermedad, la situación actual hace que sea prácticamente imposible para muchas familias satisfacer sus necesidades más básicas”.

CRS ayudó a una instalación residencial para personas con discapacidades a conseguir alimentos para un mes y otros artículos de necesidad identificadas por los propios residentes durante consultas remotas. Las provisiones incluyen verduras y frutas frescas, arroz, huevos, productos enlatados, jabón, pasta de dientes, lejía y otros artículos.

En conjunto a Caritas en Filipinas, CRS también ha otorgado subsidios en efectivo a 150 trabajadores informales para que puedan comprar alimentos y otros suministros.

“Solía ganar siete dólares al día, pero desde el cierre he estado dependiendo de la ayuda de mis hermanos para alimentar a mis tres hijos”, dice Pablito Velásquez, un conductor de taxi de motocicleta que recibió una subvención en efectivo. “Con este dinero, podré comprar arroz y alimentos para mi familia”.

Estamos viviendo en un momento crucial.

 A medida que la propagación del COVID-19 agrava la difícil situación de nuestros hermanos que experimentan hambre y desnutrición en todo el mundo, debemos liderar el camino como defensores proféticos para lograr un mundo sin hambre.

Para mayores informes acuda a CRS.org

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