Católicos locales se llenan de alegría al poder recibir una vez más la Eucaristía

Friday, May. 22, 2020
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Los feligreses en la parroquia de St. John the Baptist, asistieron a Misa el 17 de mayo respetando el distanciamisnto social.

SALT LAKE CITY — Debido a los requisitos por el distanciamiento social implementados por el gobernador de Utah Gary Herbert como respuesta a la pandemia del coronavirus, las Misas públicas en la Diócesis de Salt Lake City fueron suspendidas desde el 14 de marzo.

Durante ocho semanas los Católicos locales no pudieron asistir a la Iglesia ni recibir la Comunión- “la cumbre de la vida Cristiana”, como se define al Sacramento en el documento ‘Lumen Gentium’ del Vaticano II.

Mientras las puertas de la parroquia estuvieron cerradas, muchos Católicos  realizaron Comunión Espiritual al regularmente ver la Misa en línea, en la televisión, o escuchándola por la radio. Muchas parroquias transmitieron en vivo sus Misas, posteándolas en Facebook, YouTube y otras plataformas sociales. Algunos también ofrecieron oraciones en línea  y devocionarios a lo largo de la semana.

El 7 de mayo las parroquias reabrieron sus puertas, pero con una gama de restricciones, entre ellas que quienes entraran a la Iglesia deberían usar un cubre bocas, mantener el distanciamiento social de 6 pies, la Comunión debería de ser recibida en a mano, no habría distribución de la Sangre preciosa, y los asientos deberían de ser desinfectados después de cada servicio.

Conforme las restricciones se fueron relajando, el gobernador Herbert al principio limitó las reuniones en el estado hasta de 20 personas; la siguiente semana cantidad  aumentó a 50.

Aunque se ha permitido que más personas se reúnan, no todas las parroquias en la diócesis las pueden acomodar. Para poder mantener el distanciamiento social, las parroquias han puesto limites en las bancas. Para limitar el número de personas en cada Misa los párrocos han comenzado a utilizar listas de registro para los feligreses.

Debido a las limitaciones en el número de la congregación, y ya que las personas vulnerables, enfermas o que no se sientan seguros de ingresar a lugares públicos por miedo a la infección, el Obispo Oscar A. Solis ha suspendió la obligación de asistir a Misa los domingos

Sin embrago, los Católicos regresaron a la celebración de la Eucaristía dominical el fin de semana de mayo 16-17, en el que muchas parroquias diocesanas abrieron sus puertas.

“Fue maravilloso,” dijo Connie Welch, quien asistió a la Misa del domingo a las 10 a.m. en la parroquia de St. John the Baptist en Draper junto con su hija, yerno y tres de sus nietos. “Ha sido muy difícil en no haber podido recibir la Eucaristía.

“Fue fabuloso,” agregó Debbie Moushey con lágrimas en los ojos. “Se sintió realmente bien.”

Para prepararse para la Misa del 17 de mayo en la parroquia de San Francisco de Asís en Orem, el clero el personal y voluntarios de la parroquia, transformaron un salón de la parroquia en una pequeña capilla, en la cual 20 feligreses pudieron reunirse para la Liturgia y al mismo tiempo cumplir con las restricciones estatales. Las sillas fueron separadas cada una a 6 pies cuadrados, y a los feligreses se les pidió mantener el cubre bocas y usar guantes y quitárselos solo para recibir la Comunión.

“Es una gran alegría el poder volver a darle la bienvenida físicamente a las personas,” dijo Luis Velasco, director de educación religiosa dela parroquia.

El poder haber regresado a la parroquia para la Misa llenó de alegría y esperanza a Laisa Ortiz.

“Con todo lo que está ahora pasando, tengo una gran necesidad de sentir a Dios en mi vida... El ver la Misa en línea o en la televisión no es lo mismo que estar aquí,” dijo Ortiz.

 “El recibir Su cuerpo fue algo realmente especial,” dijo Ortiz agregando que el estar físicamente en la parroquia era una gran bendición.

Jen Bowen concordó con ella.

“El haber vuelto a recibir la Comunión es una gran bendición,” dijo Bowen quien expresó su alegría de volver estar en la parroquia saludando a todos aunque manteniendo el distanciamiento social , y ofreciendo palabras de alegría y entusiasmo a todos los presentes en ese día.

William King, quien había estado viendo las Misas desde su hogar junto a sus padres, quienes son parte de la población vulnerable, sirvió como Lector en esa Misa, y dijo estar muy contento al poder hacerlo.

“Esa es la meta- uno no necesita que la autoridad te digan que debes de ayudar, uno solo lo debe de hacer... ese es el punto de nuestra religión,” dijo King.

El padre Gustavo Vidal, párroco de San Francisco de Asís dijo que fue muy bueno el poder volver a ver a los feligreses en Misa, pero él seguirá transmitiendo en línea la Liturgia ya que en cada Misa cerca de 1,000 personas se conectan a verla.

“La Misa en inglés ha sido vista en todos los Estados Unidos y la Misa en español ha sido vista desde  Argentina, Colombia, Panamá, México. ... Hemos recibido mensajes de persona de todo el mundo,” dijo el padre Vidal.

En la parroquia de Holy Family en Ogden, Rose Berry dijo estar muy contenta cuando escuchó que la parroquia iba  a volver a abrir las puertas para la participación pública en la Misa. “Es difícil el escuchar la Misa virtual en línea o en la televisión, “dijo conforme entraba a la parroquia para la celebración de la vigilia el 16 de mayo.

Aunque ella pertenece a un grupo de Facebook que regularmente ofrecen oraciones y reflexiones durante la pandemia y regularmente ve la Liturgia dominical en línea, ella prefiere estar físicamente en la Iglesia. Más que nada, ella extrañaba recibir la Comunión, ya que parar ella el poder tomar el Cuerpo de Cristo la acerca a Dios.

El párroco de Holy Family William Wheaton ha agregado dos Misas adicionales en el horario normal de los fines de semana; cada una de las cuatro Misas acomoda a 50 personas. También ofrece Misas entre semana y anima a que las personas de la tercera edad asistan a estas, ya que no se requiere de reservación como en las Misas de los domingos.

El padre anticipa que para las Misa del 23 de mayo podrá recibir a 75 personas en la parroquia, lo cual es un número suficientemente grande pero que mantiene el distanciamiento social requerido. Antes de la pandemia, la asistencia a las Misas de los domingos era de 400 personas, así es que el padre Wheaton espera que con las Misas adicionales todos los feligreses que deseen asistir a las Misas del fin de semana, lo podrán hacer.

Mientras que parroquias como Holy Family y St. John the Baptist han podido mantener el distanciamiento social con grandes grupos, otras como la parroquia de St. Helen en Roosevelt están limitadas por su espacio. Antes de la pandemia la congregación era de cerca de 50 personas, dos veces más de lo que la parroquia puede acomodar con la estructura del distanciamiento social dijo el padre Anil Kakumanu, administrador de St. Helen.

El 17 de mayo, una docena de personas asistió a Misa. Si los requisitos del distanciamiento social continúan y más personas desean regresar a la parroquia, el padre Kakumani plena agregar una segunda Misa al horario.

Para la Misa del 24 de mayo, en la cual tres personas recibirán el Sacramento de la Confirmación, la Liturgia será celebrada en el salón social de la parroquia, el cual es más grande que la Iglesia. Cada una de las personas que recibirán la Confirmación tiene planeado a 6 invitados dijo el padre Kakumanu.

Héctor Soto, quien junto a su esposa y tres hijas asistió a la Misa en St. Helen, dijo que el haber podido regresar” significa mucho espiritualmente. “Nos fortalecemos en la fe.”

Como muchos de los demás Católicos que  pudieron regresar físicamente a las Misas, Soto dijo que lo que más deseaba era el poder volver a recibir la Comunión. “De esa manera, me siento más en paz y a la vez me siento más fuerte.”

Janet Alberts feligrés de St. Helen, se pusó muy sentimental al final de la Misa al describir lo que estar de nuevo en la Iglesia era para ella. “Siento la presencia de Dios,” dijo al contener las lágrimas. “En mi casa, solo siento un poco su presencia, pero aquí realmente la siento.”

El padre Kakumandu dijo que para él, era una muy buena experiencia volver a celebrar Misa con la presencia e los feligreses.

“Nos muestra el amor de Dios... Dios nos ama, Dios se preocupa por nosotros y Él siempre está con nosotros, como lo vimos en el Evangelio. El Espíritu del Señor esta siempre con nosotros o nosotros con Él que es lo mismo.”

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