Monseņor Fitzgerald: 60 aņos de sacerdocio

Friday, May. 20, 2022
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Durante la celebración del 12 de mayo en honor a Monseņor Fitzgerald, el Obispo Oscar A. Solis expresó su agradecimiento y felicitaciones por el 60 avo aniversario de ordenación sacerdoteal de monseņor.
By Linda Petersen
Intermountain Catholic

Traducción: Laura Vallejo

SALT LAKE CITY — Monseñor J. Terrence Fitzge-rald, vicario diocesano emérito, es apreciado por muchos Católicos en Utah. El 12 de mayo monseñor Fitzgerald quien es originario de Utah, celebró su 60 avo aniversario de ordenación sacerdotal para la Diócesis de Salt Lake City. Durante esos años ha sostenido varias posiciones en la diócesis, sirviendo como director, superintendente escolar, dos términos como vicario general y director dio-cesano, entre otras asignaciones. También sirvió como director ejecutivo de Catholic Charities, ahora conocida como Catholic Community Services.

Ahora él asiste del Obispo, también ha servido cuatro términos como consultor diocesano.

Afuera de la diócesis, monseñor Fitzgerald, por seis años presidió siendo rector del seminario Mount Angel y  por catorce años, como capellán de la Reserva Militar de los Estados Unidos. Desde 1987 , también ha servido en el comité de la Catholic Extensión y como presidente de la Fundación Price. Desde que estaba en el seminario  ha sido miembro de los Caballeros de Colón, y también fue envestido para la Orden Ecuestre de los Caballeros y Damas del Santo Sepulcro.

Hijo único de Joseph y Margaret Fitzgerald, monseñor nació en Salt Lake City. Asistió a la escuela Católica Judge Memorial Grammar la cual luego se convirtió en preparatoria. En 1945 ingresó al seminario Mt. Angel en Oregon graduándose en 1962. Ese mismo año en mayo, después de su ordenación al sacerdocio, monseñor Fitzgerald asistió a la Universidad Católica América y a la Universidad de Utah en donde se graduó con una maestría en trabajo social. Fue nombrado administrador de la preparatoria regional de Notre Dame en Price, seguido a dos años como director de educación religiosa y superintendente asistente de las escuelas Católicas. Más adelante, sirvió como director de su alma mater en la preparatoria Católica de Judge Memorial.

Ha servido como vicario general, vicario para clero y director diocesano, así como presidente de varias comisiones, consultor diocesano y administrador diocesano durante el Interregnum (periodo cuando una diócesis esta sin Obispo), promotor diocesano de justicia y asistente del Obispo.

Durante sus comentarios honrando a monseñor durante un almuerzo con el personal diocesano, el monseñor Colin F. Bircumshaw, vicario general diocesano, enumeró las varias de las posiciones no oficiales que monseñor Fitzgerald ha tenido en los 60 años de servicio en la diócesis, “genio administrativo, gerente de bienes raíces (aunque no tiene licencia), banquero de inversiones, constructor contratista, arquitecto, sacerdote suplente, archivista, persona de correos.”

“Nos ha brindado todas sus fibras… estando en la Iglesia, especialmente en la Iglesia de Utah,” dijo monseñor Bircumshaw.

Monseñor Fitzgerald como “nativo dínamo de Utah ha aceptado sus asignaciones con vigor, optimismo. Y una sonrisa,” él “ha hecho todo generosamente y con alegría,” dijo monseñor Bircumshaw. “Como sacerdote sus consejos y sabiduría han sido buscados por muchos, desde los Obispos a los que ha servido, hasta los sacerdotes con los que ha servido, así como con las personas que ha conocido a lo largo de su ministerio.”

Monseñor Bircumshaw dijo que cualquier persona que conoce bien a monseñor Fitzgerald sabe lo generoso que ha sido con los necesitados. Compartiendo como a lo largo de los años han viajado juntos, monseñor Fitzgerald le ha enseñado a tener siempre billetes sueltos en sus bolsillos para dárselos a los pobres que se encuentran en las calles.

Monseñor Fitzgerald, quien ha trabajado para cinco Obispos oficialmente se retiro en el 2011, pero desde entonces todos los días trabaja en el Centro Pastoral como asistente del Obispo Oscar A. Solis.

“Realmente monseñor nunca se retiró,” dijo monseñor Bircumshaw. “Todos los días tiene que estar activo; ese es quien es él. Con algo que hacer, con un propósito que cumplir, absolutamente lo opuesto a un narcisista, su vida nunca se ha enfocado en él sino en la misión de la Iglesia.”

Con una reputación por su rápido sentido del humor y sentido común, monseñor Fitzgerald ha visto el término de varias instituciones en la diócesis tales como los hospitales Católicos, el monasterio Trapista y la partida de los Franciscanos, Jesuitas, y otras órdenes religiosas quienes han servido en Utah.

“Su reacción siempre ha sido sensible pero práctica: ‘uno llora un poco y sigue para adelante’,” dijo Monseñor Bircumshaw.

Al término de sus comentarios en el almuerzo del 12 de mayo, monseñor Bircumshaw le dijo directo a monseñor Fitzgerald: “Que nuestro Señor siga brindándote la energía y entusiasmo que es la envidia de muchos y los cuales han sido las características de un párroco incansable además de un buen pastor, lo que siempre has sido.”

El Obispo Oscar A. Solis ofreció una oración para monseñor Fitzgerald en honor por su aniversario.

En el aniversario 60 de ordenación sacerdotal, “imagínense el don de él ha ofrecido a la Iglesia y a las personas, no solo ungiendo en las confesiones, pero también en palabras de caridad,” dijo el Obispo agregando que “le tengo una admiración tremenda y mucho respeto. No se si hoy yo estaría aquí de pie vivo sino fuera por monseñor Fitzgerald; el ha mantenido mi sanidad. Nunca había conocido a un hombre tan maravilloso quien es muy sencillo y lleno de sentido común y de buen sentido del humor.”

El Obispo Solis dijo que monseñor Fitzgerald lo ha ayudado a liderar con el estrés sea cuando fuese que se sentía agobiado por los problemas en la diócesis. “La más grande respuesta que él me ha fijado en la mente es cuando yo estaba batallando con los problemas y temas de la diócesis, y el me dijo, Obispo ¿sabe qué?, antes de que usted estuviera aquí, no tenía esos problemas, así es que por que se preocupa por ellos?.”

“Gracias por ser parte de nuestras vidas, tío Fitz, es nuestro deseo que Dios lo siga bendiciendo con buena salud, con paz, con sentido común, con alegría y espe-ranza, por más años de servicio  hasta que yo me retire,” bromeó el Obispo.

Durante sus comentarios monseñor Fitzgerald dijo, “Gracias, que puede uno decir ante todo esto…me han desgastado,” dijo sonriendo.

Monseñor Fitzgerald acreditó su larga vida y estí- mina a las galletas con chispas de chocolate que las Hermanas de la Santa Cruz le dan regularmente.

“Hace sesenta años, si hubiese visto todas las partes de mi currículo vitae, abría saltado por la ventana. Nunca me imaginé participar en tantas cosas,” bromeó monseñor. “Conforme reflexiono en estos 60 años llenos de retos, la más grande bendición han sido las personas como ustedes, que son amigos cercanos, que son grandes ejemplos y mentores, personas con quienes laboro día a día, personas quienes trabajan arduamente y cuidan de sus familias, amigos y quien buscan el bien común, tratando de hacer lo mejor en un mundo que frecuen-temente está lleno de problemas.”

Al final monseñor Fitzgerald bromeó sobre su propia longevidad.

“La Diócesis fue establecida en  1891. Hemos tenido a 10 Obispos, de los cuales he conocido a 6, ¿qué les dice eso?,” dijo monseñor.

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