Nuevo capellán de la preparatoria católica Judge Memorial

Friday, Sep. 13, 2019
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padre dominico Francis Hung Le
By Marie Mischel
Intermountain Catholic

Traducido por: Laura Vallejo

SALT LAKE CITY — Un deseo de servicio, así como el ejemplo de varios sacerdotes diocesanos empujaron al padre dominico Francis Hung Le a dejar su carrera profesional para tomar los votos al sacerdocio.

Miembro de la Provincia Oeste de la Orden Dominica, el mes pasado el padre Francis llegó a Utah para servir como Superior de la casa Dominica en el Centro Newman de St. Catherine de Siena. El padre también aceptó la solicitud del Obispo Oscar A, Solis para fungir como el capellán en la preparatoria Católica Judge Memorial.

El pensamiento de una vocación sacerdotal, cuando niño, nunca pasó por su mente. Nació en Vietnam durante la guerra civil del país. Su tierra natal estaba muy cerca de la zona de conflicto y frecuentemente escuchaba las bombas explotar dura las noches. De niño admiraba a los soldados y sus vestimentas, su sueño era tener la edad suficiente para poder defender el Sur de Vietnam. Cuando la guerra llegó a su fin siendo el norte el victorioso, sus papas decidieron pagar para que dos de sus ocho hijos fueran sacados del país comunista como parte de un éxodo masivo de refugiados políticos del sur.

Él tenía 14 años de edad.

“Todo lo tenías que hacer en secreto ya que todo el país estaba bajo una ley marcial, dijo el padre; si te descubrían tratando de huir te metían a la prisión.

Ya que su familia no podía pagar la cuota para que todos escaparan, el padre Francis y su hermana fueron los elegidos para escapar. Ambos fueron introducidos en un barco pesquero junto a 135 personas en un viaje hacia Tailandia, nadie en el bote sabía navegar así es que se perdieron en el mar. Tres días más adelante fueron encontrados por un buque el cual les dio alimentos y agua fresca y los dirigió hacia el país más cercano el cual era Malasia.

En ese entonces el gobierno de Malasia no estaba listo para aceptar a 137 refugiados quienes tuvieron que permanecer en el bote, el cual estaba diseñado para 20 personas. Entre los refugiados estaba “un maravilloso sacerdote, el padre Francis Xavier Tran Van Can. Fue él quien me inspiro,” dijo el padre Francis. “Él era muy bondadoso... Yo no tenía idea acerca del sacerdocio hasta que el estar en ese bote me cambio la vida.”

Después de dos meses en el bote, el gobierno de Malasia  le permitió a los refugiados desembarcar en una isla desierta, en donde tuvieron que cabar un pozo y construir sus propias chozas. Ahí esperaron para ser reasentados en otros países. El padre Francis y su hermana fueron patrocinados por la Iglesia Católica de St. Peter en Mansfiel Ohio. El párroco de la misma, monseñor Edward Dunn, también marcó la vida del padre Francis.

De Ohio el padre y su hermana se fueron a California, en donde el sirvió como monaguillo, a veces ayudando en tres Misas a diario. Un feligrés adinerado al ver su dedicación, le ofreció pagar el seminario, pero la hermana del padre Francis se negó. Para no ir en contra de los deseos de su hermana , el padre en lugar del seminario, asistió a la Universidad de California en Santa Barbara en donde obtuvo un título en ingeniería. Fue así que comenzó a trabajar y obtuvo una maestría  de la Universidad de Santa Clara.

“Hice todo eso para apoyar a mi familia,” dijo el padre,  el ver al sacrificio que su hermana hizo para que él pudiése asistir a la universidad mientras también mandaba dinero a su familia, el se sintió obligado a ayudarlos. Sin embargo, ya que el llamado al sacerdocio era muy fuerte, planeó trabajar solo por siete años, para después seguir su vocación religiosa.

 Para él, el ser sacerdote era una manera de servir a los demás de la misma manera de cuando niño era defender a su país. “Toda mi vida había sabido que mi corazón es para los demás.”

Su familia no podía entender porqué quería dejar un trabajo en el que ganaba buen dinero para ser sacerdote a pesar de su genealogía: uno de sus familiares en San Juan Doan Trinh Hoan, uno de los 117 mártires de Vietnam; el hermano de su abuelo paterno es sacerdote; y su hermano menos es sacerdote en Vietnam.

Cuando comenzó a explorar la vocación al sacerdocio, pensó que sería un sacerdote diocesano no solo por el ejemplo del sacerdote en el bote y de monseñor Dunn sino porque él no sabía sobre las órdenes religiosas. Asistí a un fin de semana patrocinado por la Arquidiócesis de San Francisco en donde recibió un folleto en donde se describían varias órdenes religiosas.

Al pasar las paginas pensé “Wow mira todo esto- los jesuitas, los franciscanos los OMI.” Contactó a varias órdenes por encontró su lugar en la Casa Dominica en Oakland.

“Me gustó su forma de orar – muy tradicional, muy contemplativa”, dijo el padre agregando que la vida en comunidad de la orden también le gustó.

En 1996 ingresó al noviciado en Oakland.

“Era como un mundo nuevo ya que el mío había sido las matemáticas y la ciencia y no sabía nada de filosofía y teología,” dijo el padre. “El Señor me abrió el camino. Todo lo aprendí desde cero.”

Después de su ordenación en el 2004 sirvió varias asignaciones en las parroquias de Bay Area,+ en Alaska, Oregón y Washington. Durante su primer año  co-fundó junto al Dr. Libby Albinda la Misión Médica Internacional Holy Rosary, una organización que brinda cuidados médicos en Vietnam, las Filipinas, México y Perú.

El padre dijo que ve su vocación como un don. “Cada día es como abrir un regalo; y es a través de esto que me lleno de alegría. Y trato de compartirla, de compartir la convicción en el ministerio.”

Al llegar a Utah inmediatamente sintió la conexión con su país natal. Uno de los primeros domingos después de haber llegado a Salt Lake City, se le pidió celebrar una Hora Santa en el monasterio de las Carmelitas. Allí reconoció a cuatro hermanas del convento Carmelita en su ciudad natal en la Villa de Kim Long cerca de la ciudad de Hue en Vietnam. El convento está localizado a 10 minutos de la casa de su mamá; cada año cuando regresa a visitar a su mamá, quien ahora tiene 91 años de edad, él celebra Misa en ese convento.

En Vietnam a pesar de que la Iglesia todavía sufre de persecución, “todas las congregaciones religiosas, incluyendo los sacerdotes diocesanos, están creciendo” dijo el padre.

Como capellán en Judge Memorial, su papel será el cuidado de las necesidades espirituales de los estudiantes y sus familiares. Tiene planes para entrenar a los estudiantes quienes tengan interés en ser servidores de altar, lectores o ministros de la Eucaristía. También comenzó a ofrecer vínculo en línea sobre reflexiones diarias, el Santo del día y sobre información de como orar el Rosario, “para ayudarlos a crecer en su vida espiritual en línea,” dijo el padre.

El padre dijo que además ya está haciendo planes para la Cuaresma “estaciones de la Cruz sobre ruedas,” en donde guiará a los estudiantes por un viaje en bicicleta a lo largo de varias parroquias del área ayudándolos así a conocer la comunidad parroquial a fuera de su parroquia.

Los fines de semana ayuda con las Misas en la Iglesia de  St. Francis Xavier en Kearns, en donde su habilidad para celebrar Misa en inglés y en español está siendo puesta en acción.

“Las cosas que más disfruto son predicar y enseñar,” dijo el padre Francis. “Me gusta compartir la fe” y aprender del camino de fe de las demás personas. “Espero poder ser un instrumento de Dios para enriquecer la fe a través de la conversación, y aprender de ellos, ya que necesitamos ayudarnos para así poder llegar al cielo.”

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