Obispo Solis: El día de todos los Santos un tiempo para orar por los vivos y por los muertos

Friday, Nov. 10, 2017
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El diácono George Reade, Canciller Diocesano; el padre Andrew Skrzypiec, párroco de la Iglesia de St. Ambrose; el padre José Barrera-Cruz, administrador de la parroquia de Nuestra Seņora de Guadalupe; el padre Patrick Elliott, sacerdote diocesano retirado; el Reverendísimo Oscar A. Solis, Obispo de Salt Lake City; Monseņor J. Terrence Fitzgerald, Vicario General emérito; Monseņor Colin F. Bircumshaw, Vicario General, y el padre Dominic Thuy Dang Ha, párroco de la iglesia de Our Lady of Perpetual Hope, oficiaron la Misa en el Cementerio Católico Mount Calvary. IC foto/Marie Mischel
By Marie Mischel
Intermountain Catholic
SALT LAKE CITY — La Solemnidad de todas las Almas, también conocida como la conmemoración de Todos los Fieles Difuntos, es un día para recordar y honrar “a nuestros hermanos y hermanas que fallecieron, especialmente  a nuestros seres queridos,” es un tiempo para pedir a Dios que perdone a todos los que han muerto para que así tengan vida eterna, descanso y paz en comunión con Dios el Salvador, dijo el Obispo Oscar A. Solis, durante su homilía en la Misa celebrada el 2 de noviembre en el cementerio Católico Mount Calvary.
Los con-celebrantes fueron Monseñor Colin F. Bircumshaw, Vicario General; Monseñor J. Terrence Fitzgerald, Vicario General emérito; el padre Dominic Thuy Dang Ha, párroco de la iglesia de Our Lady of Perpetual Hope; el padre Andrew Skrzypiec, párroco de la Iglesia de St. Ambrose; el padre José Barrera-Cruz, administrador de la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe; y el padre Patrick Elliott, sacerdote diocesano retirado. 
El diácono George Reade, Canciller Diocesano, asistió duranta la Misa.
El obispo dijo que mientras que en su naturaleza humana las personas están de luto por sus parientes fallecidos, la fe Católica va más allá del concepto de la muerte.
“A pesar de la tristeza y luto que viene cuando se recuerda a un fallecido, hoy es un día de alegría y esperanza que nos recuerda del consuelo en la promesa de Cristo,” quien nos dijo que los creyentes en Él, resucitarán y tendrán vida eterna.
Además, “la muerte de nuestros fieles difuntos nos recuerda sobre nuestra mortalidad,” dijo el obispo Solis. “La muerte no es algo a lo que se le deba temer o evitar. Nadie vive para siempre en este mundo. Cada día que nos despertamos, es un día que nos acercamos al momento de nuestra muerte en el camino a la vida eterna.”
Las Escrituras nos dan un recordatorio de que Dios envió a Cristo para darle a toda la esperanza de que después del juicio final, todos nos reuniremos en el Cielo,” dijo el Obispo. “Esta es la promesa de Jesús.”
El obispo urgió a todos los presentes a orar los unos por los otros; por los fallecidos, para que disfruten del descanso eterno con Dios; y para que los vivos tengan el coraje y la inspiración para seguir haciendo la voluntad de Dios, para que, después de la muerte, todos nos reunamos “con nuestros seres queridos en el cielo y con nuestro Señor Jesucristo.”
Traduccion: Laura Vallejo 
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