Reflexión 2: Preparación para la Misa

Friday, Sep. 23, 2022

Nota editorial:  Esta es parte de una serie  de reflexiones sobre la importancia de la Eucaristía y lo que significa ser personas de la Eucaristía. Estas reflexiones son parte del Avivamiento Eucarístico de la Diócesis de Salt Lake City, el cual tuvo comienzo el 19 de junio y concluirá en el mes de julio del 2024, con el Congreso Nacional Eucarístico a realizarse en Indianápolis.

Estas reflexiones han sido diseñadas para ser leídas por un sacerdote, diácono o ministro durante las Misas,  después de la oración posterior a la comunión. Estas aparecerán impresas en este periódico, así como en el sitio diocesano en línea www.dioslc.org. La serie de reflexiones continuarán hasta el mes de junio del 2023 en preparación para el 9 de julio del 2023, día en que se celebrará el Rally Eucarístico Diocesano en el Centro Expositor Mountain América en Sandy.

Esta es una pregunta para que reflexionemos: ¿es divertida la Misa? Si no lo es, ¿debería serlo? Hay muchas cosas que hacemos en la vida y a las que dedicamos nuestro tiempo no porque sean divertidas, sino porque tienen sentido.

 Establecer y mantener relaciones con otras personas no siempre es divertido, pero satisface nuestra necesidad de comunidad. Trabajar en nuestra salud no siempre es divertido, pero nos permite sentirnos mejor a largo plazo y estar cerca de los que queremos. Ir al trabajo o a la escuela no siempre es divertido, pero nos permite trabajar por algo más grande en nuestras vidas. De hecho, cuando se trata de las cosas que importan en la vida, si es divertido o no es una de las cosas menos importantes que consideramos antes de elegir hacerlas. Hacemos estas cosas por dos razones: es lo correcto y es bueno para nosotros.

Nos hayamos dado cuenta o no, no hay nada que importe más en la vida que la Misa. Todas las demás cosas que nos importan -nuestras relaciones, nuestra salud, nuestro trabajo- sólo son posibles y sólo importan por lo que ocurre durante la Misa.

Si se considera católico, pero no considera la Misa como el aspecto más significativo de la vida, no se preocupe - probablemente no sea su culpa. De hecho, es probable que muy pocos de nosotros entendamos exactamente lo que es la Misa, por lo que hay que explicarlo. Con estas breves reflexiones pretendemos recorrer la Misa y entender por qué hacemos lo que hacemos.

La razón por la que la Misa es la parte más importante de nuestras vidas es porque es donde podemos tener un encuentro personal y físico con Jesucristo mismo en la Eucaristía. Piensa en sus relaciones con sus seres queridos: ¿qué éxito van a tener esas relaciones si son unidireccionales? ¿Cómo podemos esperar fomentar las relaciones con los demás si damos y no recibimos, o recibimos y no damos?

La Misa puede considerarse como el tiempo que pasamos con Dios en nuestra relación con Él. Llamar a alguien o enviarle un mensaje de texto o pensar en ellos es estupendo, pero no podemos esperar que esto nos lleve a un crecimiento significativo en nuestra relación con ellos. Necesitamos pasar tiempo en su presencia para hacerlo. Podemos rezar a Dios y pensar en Él a menudo, pero si no pasamos tiempo personal con Él en la Eucaristía y en la Misa, nuestra relación se estancará. Lo triste es que Dios nos ofrece su tiempo y su presencia, pero a veces no lo aceptamos o no lo apreciamos.

Como en todas nuestras relaciones, obtendrá de la Misa lo que ponga. Si se acerca a la Misa con temor porque no es técnicamente “divertida”, se resentirá de estar en presencia de Dios. En cambio, trate de acercarse a la Misa de una manera diferente: no viene a divertirse, sino a encontrar un significado. Dado que cada vez que viene a la Misa está llevando a cabo un momento importante en tu relación con Dios, requiere cierta preparación.

La preparación para la Misa no comienza cuando entramos en la iglesia; se prolonga desde la última vez que asistimos, cuando se nos instruye para “Salir”, “Ir en paz” y “Glorificar al Señor con tu vida”.

 Como expresión de nuestra relación con Dios, la Misa es algo activo que debe reflejarse fuera de los muros de una iglesia. Toda la preparación que hacemos antes de la Misa, desde el ayuno de una hora antes hasta la genuflexión, la bendición con agua bendita y la oración de rodillas, se hace por la Eucaristía.

Si la Misa fuera simplemente una reunión comunitaria, no habría necesidad de esas cosas. Así que, mientras seguimos aprendiendo por qué hacemos lo que hacemos en la Misa, recuerden: nuestro comportamiento en la Misa es cómo nos comportamos frente a Dios. Y no hay nada más significativo en nuestra vida que estar en su presencia.

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