Misa Conmemorativa en honor del Arzobispo George H. Niederauer

Friday, May. 19, 2017
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La Misa conmemorativa por el eterno descando del Arzobispo George H. Niederauer, fue celebrada en la Catedral de la Magdalena el lunes 15 de mayo, 2017.
By Marie Mischel
Intermountain Catholic
Traducido por: Laura Vallejo
Intermountain Catholic
SALT LAKE CITY — La Misa funeraria para el Re-verendísimo George H. Niederauer, Arzobispo emérito de San Francisco y octavo Obispo de Salt Lake City, fue celebrada el 12 de mayo en la Catedral de St. Mary of the Assumption en San Francisco, su amigo y compañero de estudios, el Cardenal William J. Levada, Prefecto Emérito de la Congregación de la Doctrina de la Fe, fue el celebrante y quien ofreció la homilía.
El Obispo Oscar A. Solis, concelebró la Misa conmemorativa en honor del arzobispo, la cual se celebró el 15 de mayo en la Catedral de la Magdalena en Salt Lake City. El padre Patrick Elliot, párroco de la iglesia Holy Family, quien fuese ordenado al sacerdocio por el arzobispo Niederauer, fue quien dio la homilía.
El Arzobispo Niederauer, falleció el 2 de mayo a los 80 años de edad por una enfermedad en los pulmones. Sostuvo un doctorado en Inglés de la Universidad Southern de California, y pasó 27 años como profesor de inglés, director espiritual, maestro de teología y rector del Seminario Saint John en Camarillo y de la universidad Mount Saint Mary’s en Los Ángeles, antes de ser nombrado obispo de Salt Lake City por el Papa Juan Pablo II en 1994. Después de 11 años en Utah fue asignado como en octavo Arzobispo de San Francisco, en donde fue instalado en el 2006. Se retiró en el 2012.
Durante la Misa funeraria, el Arzobispo Salvatore Cordileone de San Francisco dio la bienvenida a los muchos obispos y sacerdotes quienes concelebraron la Misa, diciendo que su reunión “nos da un poco de consuelo.”
El Arzobispo Cordileone también agradeció a los representantes de las diversas religiones, por su presencia, diciendo que su solidaridad “se demuestra especialmente en los momentos en donde nos reunimos para consolarnos por la pérdida de un amigo tan querido.”
Entre los asistentes a la Misa funeraria estuvieron Su Eminencia Metropolitana Gerasimos, de la Metrópolis Ortodoxa Griega de San Francisco, el Elder Whitney Clayton, Presidente de el Quorum de los Setenta de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días.
 “La representación de tantas personas de sus iglesias indica la calurosa relación de colaboración que el Arzobispo Niederauer y ustedes construyeron durante si tiempo como obispo de Salt Lake City,” dijo el Arzobispo Cordileone al Elder Clayton y a los demás miembros de la iglesia LDS.
Durante su homilía, el Cardinal Levada recordó a su amigo y colega tanto a nivel personal como profesional.
A pesar de que su salud iba en declive, la “tienda de bromas del arzobispo nunca lo abandonó,” dijo el cardenal, recordando haber escuchado a uno de los estudiantes del Arzobispo Niederauer decir: ‘Sus clases nunca fueron aburridas’.  
El Cardenal dijo que después de su retiro el arzobispo fue visto como líder de retiros, dando retiros de seis semanas de duración antes de que falleciera.
“El Arzobispo Niederauer vivió sus 80 años de vida aplicando la verdad del Evangelio en su propia vida como cristiano, como sacerdote y como obispo, predicando y enseñando a los demás como unirse en el camino. Lo hizo muy inteligentemente y con un gran sentido del humor. Creo que todos nosotros quienes le conocimos concordamos en que él amaba reír, y vernos reír con él. Uso los muchos dones que Dios le dio con gran efecto y le agradecemos a Dios por habérnosle prestado durante este tiempo,” dijo el cardenal.
Durante la Misa conmemorativa el padre Elliot recordó al arzobispo como mentor y como un amigo caluroso, con gran sentido del humor, humilde y ge-neroso. “El simplemente era un ser extraordinario con quien pasar cualquier momento,” dijo el padre Elliot recordando la última vez en que estuvo con el arzobispo, la cual fue en la liturgia funeraria para Mary Michael Langen. Después de la cual en el cementerio “me cogió del brazo conforme ambos caminábamos sobre la tierra inestable,” dijo el padre Elliot, después del almuerzo en donde el sacerdote ya se iba el arzobispo le dijo ‘Gracias por guiarme a través de la Tundra.”
Durante sus comentarios el Obispo Solis dijo que el Arzobispo Niederauer, dejoó un gran legado “como pastor de esta Iglesia local. Su humildad, su sentido del humor, y su testimonio de vida como sacerdote y como obispo son suficientes para inspirar a nuestros corazones y a nuestras vidas para seguir en ministerio que el compartió con nosotros, en la Diócesis de Salt Lake City.”
“Le decimos, ’Gracias Arzobispo George’, y oramos por él para que Dios le dé la bienvenida en su eterna casa en el cielo, y le pedimos ore por nosotros, para que la Iglesia local en la Diócesis de Salt Lake City continúe guiando a las personas con la fe vibrante, en una vida de fe y amor a Dios, y por la voluntad de Dios,” dijo el Obispo Solis.
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